El curso «Ministerio de Alabanza» tiene como propósito preparar a los participantes para formar parte del ministerio de alabanza con un corazón sincero y en espíritu y en verdad. La alabanza debe ser una práctica diaria y no está limitada a aquellos que están en un grupo de alabanza.
Alabanza se refiere a jactarse o estar orgulloso de alguien, mientras que adorar es considerar con extremo respeto, honor y devoción. La verdadera alabanza y adoración no se basa únicamente en la música, sino en el estado del corazón. La alabanza es una expresión de nuestro corazón, y para que sea genuina, nuestro corazón debe estar en total conexión con Dios.
Aunque la música y las canciones pueden ser hermosas, lo más importante es que provengan de un corazón puro que anhela más de Dios y menos de sí mismo. La verdadera adoración ocurre cuando nuestro espíritu se une al Espíritu de Dios, y no solo cuando se realiza una ejecución musical impresionante.
Dios busca una conexión auténtica con nosotros, y no basta con ofrecer música maravillosa; se requiere pasión por el reino de Dios y amor en todo lo que hacemos. La alabanza debe ser una manifestación del amor genuino y de un corazón íntegro.
Dios ha hecho dos cosas significativas en nuestras vidas: nos ha salvado y ha permitido que su Espíritu Santo more en nosotros. Como iglesia, somos responsables de construir o destruir nuestro templo interior, por lo que es esencial cuidar nuestro corazón y nuestra vida para presentar a Dios una alabanza verdadera y hermosa.

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